Qué ganas tenía de seguir "rellenando" este blog. En esta ocasión lo hago para compartir las sensaciones que he tenido tras un tiempo usando el iPhone 4.
Todo comenzó cuando a mi marido se le antojó uno hace justo un año. Al final accedí (pese a no estar muy de acuerdo en pagar una cuota extra de datos a la operadora), pero al final me convenció y se lo regalé asumiendo que la factura del teléfono tendría un gasto adicional dedicado a datos. No sé cómo, pero ese suculento cacharro me enganchó. Creo que fue la combinación de calidad de la cámara junto con la cantidad de programas de procesado con que se puede trabajar. Hacía cosas originales en pocos minutos con una simple foto tomada en cualquier momento, puesto que siempre llevamos el móvil (que es casi de todo menos eso) encima. Al final, como se suele decir, me encapriché y me ofreció pedirle uno a Papa Noel para mí, a lo cual no me pude negar (estaba claro que la factura subiría de nuevo, pero ya no me importaba). Podría hacer todas las fotos que quisiera para retocarlas en cualquier momento libre, mirar el correo, consultar internet, y algo que realmente me encantó, "atrapar" esas canciones que suenan en la radio y no logro pillar, ni título ni artista. Gracias a Shazam ¡ya no me pasa eso!, ahora las identifico cada vez que quiero, aunque tenga que actualizar a la versión premium en breve :) Porque eso sí, una vez que tengo la música que me gusta, la transfiero mediante iTunes (un poco rollo, la verdad) y también la tengo en el cacharrito!
Otra aplicación más que uso ahora es una lanzada por Nike llamada Nike GPS +, que actúa como GPS guardando la ruta que haces mientras realizas una sesión de running, te motiva con la música que te gusta , calcula el ritmo de la carrera, y luego... te permite compartir la experiencia en el cotilla de facebook. Seguro que si no fuera porque "se ve", más de una vez no intentaría superar la última carrera o aumentar un poco más el ritmo. Esto ha sido el motivo de escribir esta entrada, pues antes cuando veía a alguien paseando por la calle y con la mirada baja con un cacharrito de estos entre las manos, pensaba... ¿por qué no miran arriba? No se puede ir así por la calle. Pues bien, preparando el dispositivo para empezar mi última carrera me dijo alguien que pasaba en bicicleta al lado mía: pero levanta la cabeza... Ahí me dí cuenta de que "Soy una más", una más con iPhone y que ando por la calle cabizbaja ensimismada en mis cosas con mi iPhone, pero encantada de tenerlo.
Ahora hemos sumado dos cacharrazos más a casa con una manzanita blanca dibujada: este Apple nos está enganchando, y no solo a nosotros, porque nuestra hija se despierta algunas mañanas con vídeos de youtube de Little Einstein, o canciones infantiles de su agrado para tener un despertar feliz. Cuando vió el iPad de papá, quería también probarlo, pero piano piano, todo a su tiempo.
Me queda mucho que descubrir aún, tan solo espero sacarle la cuarta parte de provecho que podría.
No me arrepiento para nada, sino todo lo contrario.
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